Calle de la VIDA

Aterido por esa falta de calor y de luz iba por callejones oscuros.

Le habían dicho que allí encontraría lo que buscaba. Venía de otro mundo, de un bosque lejano.

Era libre, valiente, brillaba su semblante como azabache, sus ojos grandes, sinceros y nobles iban asombrados buscando aquello por lo que él un día

abandono su mundo y su manada.

Él supo aquel día que su misión era ir en busca de ese sueño que tuvo. Iba de pueblo en pueblo, luciendo su gallardía y su sincera mirada, la ilusión como guía.

Recorría las calles y descansaba en casas que sus puertas le abrían cuando llamaba. No necesitaba mucho, acaso solo algo de calor en las noches frías, que no le rehusasen cuando

miraba, que le dejasen ir en su búsqueda.

Se dio cuenta de pronto de que en aquellas calles, las puertas se cerraban, pues eran tan frías que para poder conservar el poco calor que había en ellas, debían cerrar sus puertas.

Lucho con arrogancia, acepto caricias de niebla, miradas frías.

Las calles tenían nombres atractivos: calle de la plata, calle dorada,… de la luna, calle amorosa,… de la dulce fresa, calle del porvenir, etc… Las había recorrido todas, era joven,

impetuoso y nada se le interponía.

Un día de repente en una de sus salidas se dio cuenta de que no veía, se restregó los ojos creyendo que algo los enturbiaba, mas vio de que se trataba, era niebla. Las calles estaban

oscuras, la niebla era densa, su frió tan intenso que alcanzaba el alma.

Lloraba con ternura de niño, había visto la falsedad de aquellos nombres, lo equivocado de los habitantes de sus casas donde daban comida insulsa y calor fingido de un llamado fuego, que solo era humo.

Sus lágrimas no estaban corrompidas ni heladas por aquel mundo ficticio.

Algo sucedió cuando del mundo de donde venía, al ver lo valiente que había sido y su sinceridad, le tendieron una mano.

Al girar una esquina, cuando ya pocas fuerzas le quedaban, sus ojos se abrieron tan grandes como lunas, su corazón dio un vuelco y todo su cuerpo se estremeció.

Aquella calle que aparecía ante él, aquella en la cual entraba, era tan luminosa que no podía creerlo, comenzó a sentir una calidez que le envolvía la piel. Vio una casa, tan solo una

había, la calle era pequeña pero no tenía esquinas. La casa sencilla, no tenia nada especial, ni marquesinas ni bellas ventanas decoradas, pero cual fue su sorpresa cuando al

acercarse vio que no tenía puerta.

Una niña jugaba sonriente y su saludo fue una cálida sonrisa. Le invito a compartir su casa, era muy simple, sin puertas ni ventanas. Las paredes era como si no se viesen,

transparentes.

Había un hogar donde no había leños que ardiesen, pero las llamas eran perennes y si se tocaban no quemaban. Ascendían y calentaban tanto que quizás por eso no necesitase

ventanas la casa. Al fuego un pequeño puchero del que salía un aroma a la vez extraño y entrañablemente conocido.

En medio de la estancía un lecho. Se acostó rendido por el cansancio y entonces vio que sus sabanas estaban tejidas con hilo de ilusión. La almohada hecha de caricias y el colchón

relleno de sueños.

Se durmió en brazos de aquel calor que le invadía, era tan plácido que le asustó, por si solo era un sueño, pero vio a la niña a su lado y pensó que quizás fuese real. Se quedo dormido

con la sonrisa de la niña en sus labios. Su sueño fue tan bello que le pareció estar en el cielo.

A la mañana siguiente lo primero que vio al despertar fue aquella sonrisa dibujada ya en sus ojos y una luz intensa que llenaba la estancia.

Vio que la piel de la niña no brillaba como la de él, tenía marcas de su paso por otros pueblos y calles, pequeños surcos que desparecían cuando ella sonreía, pues esa sonrisa no era

sino un reflejo de su corazón. Su mirada era tan limpia y profunda como la de él. Ella le explico que esa sonrisa era así por que nadie logro ponerle coraza a su corazón, la mirada tan

profunda porque nunca persona alguna había llegado a ver su alma, y siendo esa mirada el camino para llegar a ella, estaba intacto, sin pisadas.

Jugaron juntos, compartieron ilusión, miradas, sonrisas y sueños. Los dos se asombraron de lo que estaba sucediendo.

Jamás habían encontrado ninguno de los dos a alguien semejante capaz de compartir lo mismo. Se estableció una sincronía especial entre los dos, no necesitaban hablar para saber

lo que el otro quería, pues los dos lo sentían al mismo tiempo.

Era tal la armonía que fluía de ellos que se asustaban cuando pensaban en ello.

Lo comentaron, mas algo era mas fuerte que sus mentes y les hacía vivir intensamente el momento, fundirse en esas miradas, en aquel calor que les envolvía, beber de aquel agua

que de sus labios brotaba. La felicidad era inmensa, ya nada mas en esos momentos existía.

Una mañana mientras hablaban, él le dijo que tenía que volver allí de donde venía pues quería asegurarse de que lo que estaban viviendo no era solo un sueño que le atrapaba. La

niña le miró a la vez que le dijo que lo entendía, que no se preocupase por nada, que siempre él tendría en esa casa lo que había encontrado, que podía volver cuando quisiera, que

nada le retendría si el no lo deseaba. Era libre de salir y entrar, que no era un sueño, que la calle, la casa y ella existían.

Diciendo esto con un abrazo se despidieron, no sin antes decirse que se verían de nuevo. Al salir a la calle de pronto él vio algo que le llamo la atención, algo de lo que antes no se había percatado, era una frase

escrita en la casa, decía:

Calle De La VIDA”

Él volvió a las calles donde antes vivía, regresaba feliz, lleno de alegría, sin lágrimas, con su energía y valentía recuperada. Había visto la vida, ahora todo parecía brillar. Mas era su

mirada que reflejaba la luz que se había llevado de aquella calle, el calor que notaba no era sino el que él desprendía y el que la niña en la distancia le mandaba.

El quizás no supiese que aquella armonía les había sincronizado y entre los dos se establecía una corriente invisible que les unía. Cuando por las calles su pensamiento se interponía,

sentía de nuevo el frió y la niebla. La niña desde su casa lo sentía y le mandaba a través del viento su calor y sus sonrisas.

Una pregunta le asaltaba sin tregua: he visto la calle de la vida, si existe…

¿por que no puede haber otra?, no es posible que solo sea esa, y ¿por qué aquella niña?. Una fuerte lucha se establecía entre su mente y lo que sentía. Esa lucha a la que él se

rendía, le debilitaba.

Creyéndose libre al vagar por las calles, ahora se sentía atado, mas que nunca, pero no era por lo que había conocido sino por su pensamiento lleno de dudas y miedo, por esa lucha

entre… Calor o frió, Luz… o niebla, pensar o Sentir intenso, realidad… o sueño. Esto le ataba. Ya que lo que él no sabe todavía es que…

No es libre el que piensa, sino el que su corazón escucha y del pensamiento su alma libera. El que por el sentimiento se guía.

Que solo hay una calle de la vida. Que cada uno tiene la suya.

Que hay que vivir en ella cuando se encuentra. Que solo hay un ahora.

Que solo Serà libre al reconocerla y vivirla, pues la libertad está en ella.

Que vale más un día de vida que años de frió dorado y rosada niebla.

Que la eternidad no está en mañana, sino en el día a día.

En Ahora, en la Armonía.

Esta es la historia comenzada por un niño perdido; lobezno en el bosque, Serafín en el cielo, al que de lo alto le tienden la mano. Le han enseñado el camino y libertad, para vivir en …

“LA Calle De La Vida”

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Los invitados ( los hijos de la Diosa)

Era hermosa, de una inigualable y envidiable belleza, una Diosa. Visible desde todo el universo.

Lucia los mas bellos colores. Tenia todo lo que se necesita para vivir y crear vida. Por su venas corría sangre pura y cristalina. Su piel digna de acariciarse.

Un gran amor le profesaba su amante, un ser resplandeciente y amoroso.

Le daba calor y luz a su semblante, la abrazaba tiernamente cuando tenia frío, y humildemente apartaba sus brazos para con su aliento refrescarla.

Ella se sentía plena, llena de vida y amor. Aun así, momentos de tristeza la invadían.

¿Porque no compartir todo esto con otros seres se preguntaba? Y tubo una idea: invitare¡ a todos los

seres que quieran venir a casa ,de todas partes del universo. Así lo hizo.

Invito a seres de todas las formas tamaños y colores. Les ofreció alimento, cobijo, libertad para ir donde quisieran, y les dio todo lo que poseía.

Los invitados se sintieron tan felices que aceptaron la invitación de vivir con ella, y de ese modo

formar una gran familia.

Bebían de su sangre , comían de los frutos que Ella y su amante hacia crecer. El amante les daba su calor y su luz, así fue como Ella y su amante, los acogieron y amaron como hijos.

Poco a poco, ella les fue enseñando a cultivar los alimentos con su ayuda y la de su amante.

Les enseño como cobijarse , y todo lo necesario para vivir felices.

Los invitados adoptados fueron ampliando la familia, con alegría de todos y el regocijo de los padres. Generaciones y generaciones iban creciendo al amparo y el amor de la Diosa y su amante.

Sin saber como o cuando, los seres fueron creyendo saberlo todo , comenzaron a olvidar quienes eran, y como necesitaban a sus progenitores.

El descabello de la ignorancia hizo que estos descendientes no respetasen el descanso y el amor de la Diosa y su amante.

Iban destruyendo todo lo que Ella hacia para ayudarles, no oían sus voces de amor y advertencia.

Intentaban controlar a la Diosa y al amante. Estos como padres amorosos sufrían en silencio, sin quejarse, mirando a sus hijos con todo el Amor.

Todavía hoy, esperan y creen que estos hijos despertaran de esa pesadilla en que han convertido todo. En que comprendan el amor desinteresado, y el valor de la vida, como hijos que son de… El astro SOL y la diosa GAIA.

Niña de luz

Vivía sola en una pequeña cabaña, contenta y esperanzadora, a veces asustada, mas con la sonrisa plasmada.

Cuando nació le dijo la luna, que un día el sol vendría a buscarla.

Ella desde entonces se sintió, de él enamorada, aunque no le conocía.

Hubo príncipes que le prometieron que ellos eran, y la llevaron a palacios del bosque. Mas ella cada mañana miraba su ventana, ( la luna le había dicho que el sol se asomaría un día).

Algunas veces al mirar por ella y verla iluminada había creído que era él, pero solo eran luces que brillaban en la lejanía.

Una vez vio algo y sonrío a la luna dándole las gracias, mas poco a poco y al ver que esa luz se apagaba, se dio cuenta de que solo había sido otra luz, algo cegadora por su proximidad, pero nada más.

Un día vio claramente lo que sucedía; no era en las ventanas de los palacios donde él se asomaría, pues eran sus estancias tan grandes, vacías y frías que nunca el sol entraría por ellas.

Decidió vivir en una pequeña cabaña, sola, no necesitaba sino una pequeña habitación, un lecho donde dormir y una ventana pequeña que pudiera tener siempre abierta y por donde ver a su amiga luna.

Ella todas las noches se dormía sonriéndole a su amiga.

Durante el día la niña salía contenta por el bosque (había conseguido lo que quería, ya no mas palacios que la tenían atada, sino una cabaña para ella sola)

Había hermosos arboles que le hablaban.

Ella al principio se asustaba pero pronto se dio cuenta de que eran amigos, que la cuidaban y la protegían.

Las flores se sonreían a su paso y le daban sus pétalos para que pudiera hacerse vestidos con ellos. Bellos vestidos de colores y sonrisas.

Los animalitos se acercaban a ella cada vez que la veían triste, y le contaban fábulas alegres para que sonriese, jugaban con ella para que le volviese la alegría (había momentos que recordaba su vida en falsos palacios, y de otras niñas que seguían en ellos) (en otros momentos, los tristes habitantes de ellos, iban en su busca para que volviese).

Un día ella les contó de su vida y que había ido al bosque para ver si podía ver el sol, pues desde que nació sabia de él, aunque todavía no le había visto, solo falsos reflejos logró ver desde aquellas ventanas.

Ellos le confirmaron que existía, pero que era tímido y algo especial, que solo se asomaría cuando ella no le esperase, no le llamase, cuando ella se sintiese libre y feliz.

-“No te preocupes le dijeron, nosotros te ayudaremos a que te sientas libre.

Las aves te enseñaran a volar, las flores a sonreír. El viento te dará su música y nosotros haremos que daca día juegues y te distraigas, así, dejaras de pensar y tu mente quedara libre.

-Los arboles te darán sombra si tienes calor, y cuando tengas frío tenderán sus ramas y con ellas te abrigaran, dejaran que trepes por ellos para que puedas ver desde arriba la grandeza del bosque.

-El río te acompañara cuando quieras ir mas lejos a visitar a otros amigos del bosque más lejano”

Así lo hizo la niña, cada día jugaba con los animalitos que compartían el bosque, cada uno le enseñaba lo que sabia, aprendió a volar, a jugar de nuevo, a sonreír, a mirar, a ayudar a los demás. La niña era de buen corazón y ayudaba a todo animalito que se encontraba en apuros, cada uno al que ayudaba le daba algo a cambio, así ella cada mañana salía de su cabaña vestida de pétalos hechos de color y sonrisas.

Tejió sus vestidos con hilo del árbol de la ilusión, los botones brillaban mas que el oro, se los regalaron aquellos a quienes ayudaba, estaban hechos de un material poco usual, “CARIÑO”

que era el fruto de un árbol que pocos conocían, le llamaban “AMOR”

Un día le dijeron todos que le habían puesto un nombre que la iban a llamar… “Niña de la luz”.

Se sentía tan feliz que hasta había olvidado lo que siempre había soñado, El Sol.

Pero si que algo le extrañaba; ella seguía sintiendo algo muy dentro, era… un calor de vez en cuando la estremecía, y desde que estaba en el bosque era muy fuerte, a veces hasta creía que ese calor le quemaba, pues se sentía envuelta, abrazada por esa sensación, (recordaba que le había pasado toda su vida y que en momentos había creído que era la luz de aquellas luces) pero ella sabía muy bien que era aquel Sol que todavía no conocía. Pensaba… “¿si todavía no lo he visto? ¿ como es que cada día esta sensación la siento mas?”

Una noche, uno de sus compañeros de juego se acercó a ella, no le había visto antes, él estaba triste pero sus ojos brillaban como nunca la niña había visto. Él le contó de su problema de su tristeza, –“Tengo frío, mis noches son oscuras y necesito algo de calor, pues ya no me quedan fuerzas y mis compañeros de manada no lo entienden” ¿Te importa que hablemos?

La niña vio tanta sinceridad en aquellos ojos que le dio todo su calor y todas sus sonrisas durante varias noches.

Una de esas noches el animalito triste de pronto sonrió, se volvió alegre y con ganas de jugar de nuevo.

Esa noche al acostarse y mirar a su amiga la luna, la niña vio que brillaba como nunca y que le guiñaba. La niña le preguntó el motivo de su brillo y la luna le sonrió diciéndole que durmiese tranquila y que creyese en sus sueños.

La niña se durmió (en sus sueños sentía una calidez como nunca había sentido) y de pronto, algo extremadamente brillante la despertó.

Miró hacia aquella ventana pequeña y cual no sería su sorpresa al ver un Sol reluciente, puro, de una belleza inigualable, su única reacción fue sonreír, pues estaba paralizada.

Era una escena que jamas se había presenciado en aquel bosque, una niña luz, sonreía sin parar, al Sol. Un joven y naciente Sol, la miraba y sonreía a su vez. Ya no eran ni… niña, ni sol, eran dos luces brillantes y cálidas, del misma fuerza y belleza que unían sus energías e iluminaban el bosque de tal modo que todo en el entorno brillaba resplandeciente, en armonía.

Durante varios días el joven Sol y la Niña Luz se dieron su brillo y calor. Cuando se veían eran, como uno solo, en esa armonía. El armonioso y cálido resplandor que de ellos fluía y se desprendía, hizo que nuevas flores nacieran en el bosque, y su intenso amor convertía el bosque en un bello paraíso.

En uno de sus paseos durante el día la niña vio algo, era un mago que nunca antes a ella se había presentado.

Se pusieron a charlar, él le contó de aquel animalito de mirada sincera, al que ella ayudó.

Mira Niña Luz¡ – dijo el mago esa criatura a la que ayudaste, no es sino ese Sol que acabas de ver, ese que solo conocías en tus sueños.

-Él te esperaba hace mucho (no desde que un día el también soñó contigo) sino de antes, de toda su vida. Tu sabías que para que tu Sol apareciese tenías que ser libre y vivir en éste bosque.

Él sabía que ese sueño que tenía, se haría realidad, mas en su búsqueda y en su lucha por su propia libertad y comprensión de los demás, había perdido su fuerza y su calor. Necesitó que tu estuvieras preparada para darle ese calor, (pues solo el tuyo podría ser) para aparecer con todo su esplendor en tu ventana.

La niña le miró confundida pues no acertaba a saber que quería decir el mago, él le sonrío al ver su carita de sorpresa,

No te asustes, le dijo,

esto no es una simple luz como las de antes, es en verdad… El Sol, y tú La Niña de Luz que él soñó.

-Os vais a necesitar los dos, os habéis encontrado cuando habéis estado preparados, pues tenéis los dos una misión: Dar luz por otros bosques que necesitan de vuestro calor y resplandor, para demostrar a otras niñas luz que tendrá su sol, y a otros nacientes sol que encontraran la niña luz de sus sueños.

-Pero ten en cuenta que antes, tenéis todavía que daros mucho mas de esa fuerza que emana de los dos, de esa luminosa calidez. Tu luz flaqueará a veces y él tendrá que abrazarte par darte su calor, otras serás tú quien le tenga que dar calor para que él recupere su esplendor.

-Otra cosa que deberéis de tener en cuenta es que los dos sois “nuevas luces recién nacidas de un vuelo libre y un sueño hasta ahora dormido” Se os ha presentado ahora porque hay bosques que necesitan urgente de vosotros. Esto no os espante, no os atará, pues brillaréis libres cada uno con su fuerza llegado el día. Entonces seréis libres de decidir.

Hasta que eso llegue, os vais a necesitar, y os necesitamos pues cuando los dos os miráis… es tan grande el reflejo y el calor que de vosotros se desprende, que la vida crece a vuestro paso.

Yo soy el portavoz de los bosques y mi misión es transmitiros lo que la vida me ha encomendado deciros.

Ésta noche me presentaré al nacido sol, pues sé que me necesita, todavía hay noches que vuelve al bosque para ver si es cierto lo que siente, si ese calor y brillo solo se lo vas a poder dar tú. Es tan fuerte lo que como Sol siente, que le asusta, y tiene miedo de no ser capaz de mantener ese brillo en tu ventana, también tiene miedo de si no querrá dar calor otra mañana en otra cabaña.

Pero no te asustes niña, él no lo sabe, pero jamás sentirá tanto y tan intenso, asomándose a otra ventana. “Cada naciente Sol tiene su Niña Luz Y cada Niña Luz, su naciente Sol”

Mas tenéis que aprender mucho juntos. Llegará el día que de tanto que os deis unidos, cada uno brillara por si solo lo suficiente para poder ser capaces de, por separado, dar a los bosques la vida y amor necesarios.

-“En vuestro caminar en busca de ser libres os hemos presentado”, “En vuestro vuelo juntos seréis libres” pues es una misión que se os ha encomendado.

FIN

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RELATO EN UNA ISLA

Estaba en mi isla, desde hace tiempo, solo tenia por compañía mi soledad, pues mis compañeros se fueron marchando.

Un día apareció una nave a la deriva, no sé si llevaba rota su brújula o fueron los vientos amigos, que al verme tan sola se dijeron que necesitaba compañía en mis noches oscuras. No creo que su capitán fuese consciente de donde se dirigía, cuando estaba cerca, mis amigos los vientos disiparon la niebla, ya no se preguntaba a donde iría a parar, pues veía mi isla. Se bajo del barco y recorrió mi isla, se preguntaba si estaría seguro en ella, conmigo compartió lo que nadie había compartido, mi soledad, mi alma herida, mi alegría desbordada, le entregue lo que tenia, y poco a poco se sentía más cómodo mas relajado, de cuando en cuando todavía hoy mira si esa isla es segura, pues hay un problema, no ha visto mi cara, solo la imagina. Ninguno se atreve a mirar a la cara.

Hemos oído nuestros cantos y nuestros susurros, también hemos sentido sin hablarnos lo que pensábamos.

Él me imagina, no se como me ve, pero pronto le mostrare mi rostro. Yo cuando intento imaginarle se lo veo cubierto.

Antes sus visitas eran espaciadas, probablemente iba buscando otras islas, mas ahora viene cada día y sus visitas son mas largas. Siempre viene de noche y cuando en alguna de ellas nos ha sorprendido el día, huye para seguir surcando sus mares. No sé si se siente tan solo como yo o es algo que le atrae a mi isla mas de lo que él quisiera. En sus visitas me ha contado aventuras de viajes, sus conquistas de bucanero, sus problemas cuando ha embarrancado.

No sé si cuando llegó a mi isla tenia idea de conquistarla o solo descubrir que había en ella, ya que buscaba un lugar de reposo.

Se la encontró ocupada, mas al darme su aliento y confianza le fui dejando espacio en ella, ahora tiene un rincón donde reposar cuando lo necesite y donde compartir sus inquietudes y su soledad.

Solo nos vemos en la oscuridad y al contarnos nuestros más íntimos secretos lo hacemos sin mirarnos, quizás por miedo o vergüenza; pero sabemos que esto ya no durara mucho tiempo, pronto, nos miraremos y juntos reiremos.

Yo siento que tiene miedo a quedar atrapado en mi isla, pero yo tampoco quiero quedarme en ella. Solo ha sido mi lugar de reposo después de mi naufragio. Me he quedado tiempo en ella, porque fue tanto mi esfuerzo en el mar tormentoso y agitado, que perdí todas mis fuerzas.

Antes a nadie dejaba quedarse por miedo a que me volviese a llevar a un mar inquieto o por no tener fúerzas para intentar nadar de nuevo.

Ya las he recuperado, ahora solo espero saber cual ha de ser mi destino. Cada capitán que me ha visitado, de su barco me ha dejado algo. Uno me dejo su fuerza, otro su amor, también tengo catalejo, carta de navegación y una linterna que dará luz. Solo me falta la brújula para saber a donde voy.

Todavía espero ver en el horizonte, el barco que me dejo el amor, gracias a él he sobrevivido, ahora sé que no le esperare mucho, no es necesario. Con su amor y mi fuerza recuperada, soy capaz de salir de la isla, no sé si subiré a otro barco, por eso me estoy construyendo una balsa, y en ella llevo lo que necesito:

Instrumentos, brújula, luz, fuerza y amor.

Y si vuelve a buscar lo que aquí dejó, el destino hará que nos encontremos en el mar, que ahora esta en calma.

Este capitán me alienta mientras la hago, me anima… en mi desconsuelo, cuando a veces… decaigo, cuando esa fuerza… me falla por algo.

Cuando por las noches, lloro, mientras hablamos… me da su calor, para que mi alma no sienta frío. Para que tenga las fuerzas, para seguir mi camino. En algún momento de la noche, durante nuestras charlas, sin verle la cara, a veces le imagino, pero no me atrevo a creer lo que veo.

Veo la cara del amor, a aquél que un día marcho a buscar respuestas en su mar. Pero aunque mi corazón así lo sienta, mi mente me dice que no me mienta, que espere que llegue el día, de ver su cara.

Llego ese día, le vi la cara, no era él pero nada tenia que temer. ¡Era mi capitán amigo ¡

Me dijo que se quedaría un tiempo conmigo, que quería compartir mis sueños y mi vida por unos días, que no tendría que verme solo en la oscuridad, sino que quería. . .ver mi rostro, y yo, que viera su cara.

Temerosos de descubrirnos el rostro… ese día… nos observarnos poco a poco, mas habíamos compartido tanto… que no fué difícil estar juntos. Le propuse visitar toda mi isla, aceptó, y cada día… recorríamos un rincon Subimos a las montañas, también paseamos por el mar. Me acompaño en mi trabajo, y a construir mi balsa, me ayudo.

Por las noches compartimos cenas y conversación, también bailamos… y sentimos… que había otra atracción. Ninguno se atrevió a dar un paso en falso, temiendo que el otro no aceptase una situación que no fuese de su completa satisfacción.

Como niños jugamos a mirarnos, a veces… a rozarnos.

Los dos sabíamos lo que estaba pasando y también como iba cambiando aquella relación, aunque nada, nos decíamos, lógico era que dos almas que se acompañan durante su soledad, y que tantos secretos comparten… lleguen a sentir esa atracción.

Un día decidimos irnos a un bello rincón de la isla, allí al mirarnos… ¡de pronto, me abrazo¡ Un cálido y tierno beso me dio. Fue solo el comienzo, pues llevábamos tiempo sintiendo el deseo de hacerlo. ¡Que tontos hemos sido…¡ nos dijimos, los dos. Esa era la ultima noche, antes de su partida hacia su vida, en el mar. Yo, en mi isla… me volvería a quedar.

Fue una noche intensa, en la que confirmamos… que no solo es amor, cuando nuestro corazón por otro suspira. Hay otro tipo de amor, ese que hace que con otra alma compartas… soledad, secretos y penas, besos… y deseos de calor.

Desde ese día, cada noche me acompaña, bebemos mientras hablamos, cantamos… y a veces… le bailo, mientras él… me mira con pasión. Ahora nada tememos, nos hemos visto la cara, nos hemos tocado, juntos hemos compartido… no solo pensamientos y penas, sino cariño… y besos tiernos.

También… el calor del otro… cuando al abrazarnos… ha tenido el fuego de otro cuerpo. Seguimos hablando de nuestras vidas, tu por el mar… yo, en mi isla, mas conforme la conversación avanza… nos vamos adentrando, en esos días que pasamos juntos, en esos momentos que nada decíamos y ahora… estamos ávidos de saber… lo que pasaba por la mente del otro. De confrontar, si era verdad, lo que sentíamos, lo que nos transmitíamos.

Como nos reímos al saber… que como niños nos estabamos comportando, ¡ ¡Qué tontos fuimos, como desperdiciamos ese tiempo ¡ me dices.

Pero sé capitán amigo que no tardando mucho lo repetiremos, ya nos hemos visto, sin mascaras, sin tapujos. Y la próxima vez que tengamos tiempo… lo compartiremos del todo. Mientrastanto, cada noche nos esperamos, yo a que llegue tu barco, tu… a que sea la hora del encuentro. Es un alivio a nuestra soledad en la vida, estas palabras que nos dedicamos, estos besos que a distancia nos damos… pero que sentimos. Cada noche me dices, que te quedarías… para dormir conmigo, para darme tus brazos, que han sido mi consuelo. Para que té dé un cariño… que no tienes en tus viajes marinos.

Aunque solo sea en pensamiento, nos ayudamos… nos damos cariño

y algunas noches… té quedas a mi lado. A veces hasta muy tarde, cuando a las dos horas tienes de nuevo… que seguir tu rumbo, coger tu barco… y salir al océano, mas ya no buscas otra isla, pues en la mía… encuentras reposo. Un día te invite a visitarla, te hice un hueco… allí… te has quedado, capitán amigo.

FIN

 

EL SOBRE

Vivía feliz, disfrutaba de su entorno, de su casa y su trabajo. Pero había algo, que le faltaba, no sabía muy bien que era, por eso se iba a su refugio intentando descubrir que era.

Era una pequeña casita de madera, en un bosque, de grandes árboles, y gran espesura. En primavera sus verdes resplandecían, la lluvia resbalaba en los cristales Le gustaba acercarse a ellos, mirar esos caminos que los árboles trazaban. Fijaba su mirada, ¿qué buscaba encontrar? Él no sabia explicarlo, pero allí se sentía feliz, alejado de todo.

La chimenea encendida, gustaba de sentarse en el suelo, delante del fuego; ese calor le hacía sentirse arropado, estaba solo.

De pronto su pensamiento recordaba algo. La vida le había dicho, que un día recibiría esa noticia esperada, ese regalo prometido.

Solía ir allí a menudo. Cuando hacía frió, era su lugar preferido, le entusiasmaba ese blanco paisaje, esos copos que caían como una caricia en su cuerpo. Las ramas del bosque lucían un vestido de gala, los caminos… eran suaves como alfombra.

Uno de esos días allí, en su refugio, encontró un sobre, su alegría fue desbordante, se lo llevo junto al fuego, sentado y sonriente, lo miraba. Era blanco como esa nieve de fuera, era suave, como esa brisa que fuera le rozaba el rostro, no había nada escrito en él. Eso no le sorprendió, él sabía que era ese regalo esperado. Que en él, estaba lo que tanto soñaba.

Solo rozarlo le estremecía, le hacia sentir como un niño recibiendo su más preciado regalo de navidad. Ese día, volvió silbando a su ciudad. A nadie contó lo sucedido. ¿Quién iba a entenderle? Tenia todo lo deseado, como iba explicarles, que había recibido un regalo semejante, ¡Un sobre blanco¡ y que eso le hacia el hombre más feliz del mundo, ¡Que locura¡

Ya no eran espaciadas las visitas a su refugio, sino que a cada momento que podía, iba y miraba el sobre, lo tocaba, acariciaba. De pronto le asalto algo en su mente, ¡He de abrirlo¡ pero… ¿y si no es lo que tanto he esperado? Entonces el pánico se apodero de él. Intuía que en su interior estaban… el amor, la ilusión, la pasión, la libertad, la ingenuidad, la belleza, pero ¿y si no era así? Que desilusión tan tremenda sería, …¿y si lo fuera? Eso cambiaria mi vida, pensó. Además… todo eso ya lo tengo, se repetía, pero había algo, algo que no sabia explicarse, algo que no sabia ponerle nombre, y eso… no lo tenia. ¿Pero… estaría dentro del sobre? Una zozobra, le invadió, unas dudas penetraron en su mente; su corazón en cambio latía con fuerza, su corazón sabía lo que había dentro del sobre.

No se atrevía abrirlo, el miedo se abrió paso en él. Cada noche, al acostarse sonreía feliz por tener el regalo, soñaba con él, lo abrazaba al dormirse, (le daba ese calor que hacia tiempo ya no sentía) Pero iban pasando los días, y sabia… que tendría que abrirlo, que era absurdo no hacerlo.

Un día decidido, lo tomo suave en sus manos para descubrir lo que había en su interior, pero lo soltó de golpe, en ese momento una ráfaga de viento lo llevo cerca del fuego.

Algo quiso que no desapareciese en él, algo lo retuvo a escasos centímetros de esa destrucción. Su nerviosismo fue tal que no sabia si acercarse o no. Salió a pasear por el bosque, su mente le atrapaba como un fantasma demoledor, su corazón latía tan fuerte que le aturdía. Se sentía perdido, no sabia que hacer, si volver a la ciudad…, si perderse en los bosques… De pronto se vio de nuevo en el refugio, se acerco al fuego, y respiro tranquilo, el fuego estaba a punto de apagarse, el sobre yacía en el suelo, blanco, resplandeciente, tan solo una pequeña mancha de ceniza había ensombrecido una parte, pero cuidadosamente lo limpio, ¡no se había quemado¡.

Sabia que tendría que abrirlo, pero lo iba retrasando día tras día. Sabia que si no lo hacia, uno de esos días mientras estaba en la ciudad, acaso otra ráfaga lo arrastrase irremediablemente al fuego, y se volatilizase, pero… el miedo era tan fuerte, que prefería estrecharlo contra su pecho, recibiendo ese calor que desprendía de su interior. Prefería acariciar su superficie, era tan… suave, prefería soñar con lo que había en su interior. Eso le calmaba, le llenaba, le hacía tan feliz…

Un día encontró en la casa, una nota, una nota de la vida. Decía: tienes un plazo para abrir el sobre, si en ese plazo no lo has abierto, será que no quieres hacerlo, que el miedo es mas fuerte que tu. Además de ser un regalo es una prueba que tienes que pasar, en él esta lo que siempre has soñado, lo que siempre me has pedido. Pero ten en cuenta que otros mientras tanto, puede que lo necesiten mas que tu. Que él, por miedo a quemarse… alce sus alas y vuele con el viento. La decisión es tuya. El sobre… desde un rincón al lado de la ventana… le miraba y sonreía.

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LA PUERTA

Estoy nerviosa, intentaba relajarme ya que se acerca la hora de abrir esa puerta. Estoy sentada en el sofá que hay enfrente, he encendido la tele para ver si me distraigo pues mi corazón palpita con aceleración desacostumbrada, pensaría que ha sido el café que me he subido de la cafetería si no fuera porque mi mente solo esta centrada en una cosa, cuando mis ojos vean esa figura al abrir la puerta.

Vas a venir a buscarme para ir a cenar como dijiste ayer.

Me sobresalta el timbre, voy sonriente hacia ella intentando que no veas como mis manos y piernas tiemblan, no puedo fijarme en nada, me había imaginado el encuentro pero… tu sonrisa me desarma voy a darte dos besos de bienvenida mas de pronto me encuentro en tus brazos…”

¡ hola¡ quizás me he pasado perdona” oigo mientras dando dos pasos vuelvo a verte la cara, “ no he podido remediarlo, no entiendo el motivo pero necesite darte un abrazo”, al oírte esto reacciono y haciendo acopio de mi entereza sonrío, ¡ estoy encantada¡ digo apenas mirándote a los ojos (no se como explicar lo que siento, todos hemos notado en algún momento ese chispazo al tocar un cable o algo que nos ha dado corriendo y por un momento nos quedamos paralizados sin poder explicar lo que sentimos, pues eso es lo que al verte se ha producido en mi).

Tomo aire mientras me apresuro a ser ¿simpática? ¿educada? (que no se note mi nerviosismo) y te pregunto por tu viaje.

En ese momento ya no sé lo que te estoy diciendo, supongo que debido a nuestra profesión estamos siento inconscientemente coherentes, pero mi pensamiento solo sé esta diciendo: ¡ cielos¡ y ahora ¿qué hago?, ¿le invito a sentarse? ¿Le propongo salir a tomar algo? ¡Dios mio¡ qué no vea mi nerviosismo, que pensara? Yo siempre tan entera… tan en mi sitio… ahora recuerdo que hacia mucho tiempo que no me ponía así de nerviosa, he conocido a muchisimas personas y muchas citas a ciegas, también a amigos los cuales deseaba conocer con ansia, ¡pero esto¡ cómo puede ser.

En un instante mientras veo que la tele esta apagada sin saber quien lo ha hecho, en los escasos seis pasos hasta el sofá, recuerdo el día que alguien nos presento al teléfono, ¡pero A si solo hace una semana que hablaste con él por primera vez¡ ¿cómo puedes estar tan así? ¿estará él igual que yo?.

Apenas oigo sus comentarios sobre el apartamento, en ese camino hacía el sofá recupero entereza, me siento en el sillón que hay al lado del él, cruzamos unas frases sonriendo nerviosos, me comentas como te lo has montado para poder salir antes del trabajo y poder venir a cenar conmigo, de pronto te oigo, ¿A esa velocidad? ¡ Pero que locura¡ te digo, ¿cómo has podido hacer todos esos kilómetros en tan solo dos horas y cuarto?.

Mientras me hablas miro tu sonrisa encantadora, tus facciones, tu pelo largo y cuidado, ¿Qué estará pensando de mí? ¿Me estará mirando como yo? Seguro, ¿ le gustare?. Solo sé en ese momento que no me importa, ya nos habíamos visto en foto, los dos nos gustamos, hacía pocos días que nos conocíamos pero sabíamos como pensábamos, como sentíamos, nuestras opiniones, nuestras inquietudes, no sabríamos decir como fue pero se había establecido una conexión extraña desde el segundo día, aun sin vernos físicamente al hablar nos sentíamos y nos veíamos.

Uno de esos días me dijiste que no ibas a soltarme, advirtiéndome… ¡corres peligro de que quiera unir mi vida a la tuya¡, entonces sonreí y conteste locuazmente a lo que los dos sonreímos, mas volviste a decir que no ibas a perderme.

Ahora frente a ti por primera vez me doy cuenta de que tenías razón, el peligro existe. Si esa conexión que hubo era fuerte, ahora es una corriente establecida entre los dos que nos atrae como imanes.

Me encuentro de pronto sumergida en algo increíble, no sé cuando nuestras miradas se han cruzado, los dos hemos quedado atrapado en un mundo desconocido, sin poder apartar los ojos, no sé si son segundos… minutos o una eternidad, pero el tiempo se ha parado, era como estar ardiendo en un fuego… atrapados por un rayo. Logramos soltarnos de ese encuentro, me disculpo nerviosa, mientras permaneces silencioso, “ bebo agua y cojo el bolso, se nos hace tarde para la cena” te digo. Excusa tonta pues has llegado con dos horas de adelanto y tampoco teníamos hora ya que nadie nos espera, solo era una cena a la que ayer me invitaste con motivo de conocernos.

Me levanto intentando que mi porte no se vea acelerado por los nervios,

¡No encuentro el móvil¡ te digo desde la otra habitación, solo para romper el silencio, ¡qué despistada soy¡, la verdad es que me estoy mirando al espejo para ver no sé bien que, supongo que si se me translucen los nervios y decirme… tranquila ya está, ahora nos contaremos, charlaremos como amigos, que aunque hace poco que nos encontramos es como si lo fuésemos de años.

Aparto la vista del espejo, al ir a coger el bolso siento que algo me retiene, ¡ me has abrazado¡ no me muevo… no digo nada. Dejo caer mi cabeza hacia atrás, reposándola en tu pecho, me rodeas por la cintura, no ocurre nada, ni movimiento… ni palabras, solo… algo maravilloso.

Mis servios han huido, tu aliento me conforta, con tu calor me siento protegida y mientras tu fuerza me rodea tu aroma me eleva haciendo que mi cuerpo se sienta como una pluma; es una paz extraña, me siento como se deben de sentir los ángeles en el cielo.

Me asusto, reacciono, la televisión esta encendida el móvil esta sonando, mi corazón se bate en mi pecho de nuevo, (era alguien que llamaba para la reunión de esta noche)

No sé el tiempo que a pasado pero os aseguro que no estaba dormida, no estaba soñando, ha sido como si alguien me estuviese dictando mentalmente esto que he vivido.

Miro el reloj y cuento las horas que faltan para ese encuentro, hoy es sábado esta mañana me has llamado para decirme que mañana vendrás a cenar conmigo, que no puedes esperar al lunes como habíamos quedado.

Tengo que salir a la calle un momento necesito tomar aire relajarme pues esta noche ¡Dios esta noche he de cenar con 30 personas¡ cómo voy a poder quitar de mi mente este encuentro ¿será como lo he

sentido? Faltan 24 horas todavía, “desde esta mañana no me ha llamado” necesito dejar de pensar en ello, o las horas serán largas. Intentaré disfrutar de esta noche y he de preparar la reunión de mañana, (quería

haber ido esta tarde a pasear al museo, lo haré mañana si tengo un rato pues tendré que mantener mi mente ocupada para que las horas vuelen rápido, acaso vaya al retiro). No quedare con nadie por si decides

que no puedes esperar a la cena y te presentas antes de lo hablado, ¿estarás ahora pensando lo mismo que yo?

¿Podrás cambiar tu horario y venir por la mañana? y por que no adelantar la cena un día…

¡Cielos¡ me voy a tomar algo, dejaré que el destino lleve su curso, él nos ha presentado sabrá que hacer en cada momento. Sé que va a ser especial nuestro encuentro, ¡hasta pronto¡

……………………………………..

SUEÑO

Una sala de espera, enorme.

Encuentro un bebe, es mi hijo, un nuevo hijo, un niño. Le abrazo, hay bullicio, yo voy con S. Mi ex. Es el padre. El bebe es bello y sonriente.

De pronto me encuentro otro bebe, una niña, y se que también es mío, me extraño pues no entiendo el porque. Es preciosa, risueña, de carita redonda, son bebes, pero comprenden. Desde el primer momento, hay mucho amor entre ellos y yo. Pienso en que voy a casarme de nuevo con mi ex, es necesario para los bebes.

Voy hacia alguna parte del lugar (no se para que) y veo en un mostrador, ( entonces me doy cuenta de que el lugar es algo así como un hospital, aunque parece un sitio de transito).

En el mostrador, encima, veo alguien envuelto, es de tamaño pequeño, pero es mi madre, esta muerta, y sus efectos personales, están al lado. No me asusta ni entristece. Siento que es algo normal. Ya sabia que estaba muerta.

Pienso solamente, en los bebes, en llamar a mi familia para velar a mi madre, siento que me la tengo que llevar a casa. Es toda una agitación. Pues con los dos bebes en casa, toda mi atención ha de ser para ellos, pero no puedo olvidar a mi madre, lo primero que he de hacer, es llamar a mi hermano, para decirle que la he encontrado.

He de solucionar todo, pero lo mas importante ahora son los bebes, hay algo, que ahora no recuerdo ya bien, me dirijo a una especie de mostrador, con su padre,(que le veo joven) creo que hemos de recoger las cosas de los niños, como vestidos, comida, en fin,,, no se decir bien a que vamos.

Dejo los bebes encima de una cama, de esa gran sala, donde hay, butacas, mostradores, pasos, esa cama (no se si hay mas) y mucho gentío, de un lado a otro.

Creo que en un lado de la gran sala, hay ascensores.

Vuelvo a buscar a los bebes, cojo al niño en mis brazos de nuevo, pero no encuentro a la niña, nos ponemos nerviosos, alguien creo aparece, y me dice, que mire debajo de las ropas, o es un sentir mío, no se bien ahora. Levanto las ropas, y allí esta, muy pequeñita, y… la sorpresa es grande y desagradable, esta como una muñeca desinflada, solo es una , como explicarlo… como una muñeca de trapo o goma, pero solo su funda, Dios, pienso, que ha pasado? Que hemos hecho? Dejándola allí.

Pregunto por el departamento de urgencias, nos apresuramos con mis bebes en brazos, al mostrador, allí veo diferentes personas, y hay una doctora, le pregunto, le muestro la niña desinflada, es como un objeto, sin mas, y vacío,

No se asombra ella, me tranquiliza y me dice… No te asustes, solo es un fallo, dice algo así como… esta noche que habrán hecho esos? Se refiere a personajes, que por lo visto, están interesados en hacer daño, y robar o derrumbar el trabajo que allí se hace, nombra a extranjeros, no se ahora que nombre dice, pero no es importante eso, lo se.

Me dice… tienes dos opciones, o dejas aquí, esta muñeca, y ya esta, solo fue un fallo, o podemos, regenerarla, rehacerla, los doctores lo harán. Tu decides. Me comenta, que si decido rehacerla, he de dirigirme a los pisos de arriba, allí es donde se hace.

Me quedo perpleja. Me doy cuenta de que aquello, es como una fábrica de personas.

A todo esto, estoy en esa sala de espera, de la planta baja. Y si quiero regenerar al bebe, he de subir a otro piso.

Que es esto? Una fabrica-hospital? Un hospital-fabrica de personas?

Mientras tanto creo ver a familiares míos y se que mi hermano tiene papel importante a pesar que ya no recuerdo, y no le veo, creo. A mi ex, si, esta todo el tiempo, parece ser ahí, conmigo. He decidido vivir, casarme, con el, por los bebes, y pienso, después ya veré. Se que habla, colabora y también esta preocupado, pero las decisiones son solo mías.

Salimos de allí, parece ser con los dos bebes, bien y sanos. Nos dirigimos a casa, tenemos mucho trabajo, cogemos los coches, yo voy en el mío, con los bebes y mi madre, viva. El va en el suyo, con maletas y cosas. ( me siento muy feliz con los bebes, aunque yo ya tengo dos hijos, mayores, (los míos) ) que no aparecen en el sueño, todo esta bien. No preocupa no verlos, se que están bien.

En la calle hay mucha gente, mucho transito de coches, calles, casas, debo ir traspasando una especie de residencia de estudiantes, para atravesar una calle, es la única manera. Paso por pasillos de cuarto en cuarto. No parece todo esto ser importante, solo es debido a los atascos que hay en la calle. Y para adelantar cruzo por allí.

Me despierto, la sensación que tengo es que debo escribir todo, describirlo con todo detalle, para no olvidar nada. Pero tengo sueño, no me apetece. Son las 6,30 de la mañana. Me quedo quieta memorizando todo, para escribirlo cuando me levante. El sueño, ha sido de sensación agradable, pero al despertar es extraña, no demasiado agradable, aunque tampoco mala. Simplemente extraña, pienso en lo que puede ser, y me asusta un poco.

¿Cómo se pueden fabricar personas? Me asusta pensar que no haya sido solo un sueño. ¿Ha sido una muestra de donde salimos? ¿Qué era eso? ¿Quiénes eran los que no vi? Uff, ¿Tendrá eso que ver,(pienso) con mi estado de los últimos días?

Ese estado en el que me he sentido unida con el universo, ese estado maravilloso , de paz y amor. ¿Habrá sido debido a que he pedido querer saber? Dejo de pensar, ya sabré que ha sido en su momento, si es que es importante.

Me levanto a beber agua, me acuesto de nuevo, tengo sueño todavía.

Seguidamente y antes justo de levantarme , ya tarde en la mañana, sueño algo que también recuerdo perfectamente.

Estoy preparando la maleta, me voy de viaje, hay personas, todo es alegre, son amigos, hay precipitación pero buena, el viaje es muy agradable, siento que voy al pueblo de mis tíos, (creo que les veo, no recuerdo ahora) lo que si se, es que voy a ver a mi prima, N. Necesito o necesitamos hablar, contarle algo, no se el que, me siento feliz y nerviosa a la vez, los viajes me gustan, era todo muy claro al despertar, solo que ahora ya no recuerdo bien, han pasado unas horas. Tampoco he sentido que ese sueño, haya sido de mucha importancia, (creo, no estoy segura, que mi madre también estaba entre las personas que están conmigo)

La sensación que me queda de el, es muy agradable, voy de viaje, y eso me encanta.

¿Tiene este sueño, relación con el otro?

Creo que por mas que piense, no lo sabré. Simplemente si se, que he de escribirlo, si es lo suficiente importante (es un sentir) como para no olvidarlo. Quizás un día, sepa su significado.

FIN


 

Escritos por Aurea Vives, (registrados en la propiedad intelectual)