Miro sin ver, sabiendo que estoy viendo.

Sin pensar, pienso.

Mas no me detengo en el pensar.

Te conozco, supe lo que eres.

Aunque a veces el ego me dice que me asuste,

sonrío, y le digo que se aleje,

También a ti te conozco, y se lo que lo que para mi fuiste.

Acallate¡, que esta tierra, sé, que esta habitada.

Y la soledad, no existe.

Tu belleza,Tu frescura y madurez

Tu sabiduría, Ancianidad y renacer.

Suave y blanca a la vez, Altiva y sumisa, te alzas. Con todo tu poder.

A tus entrañas pertenezco. Y en tus cimas quiero ser.

Por tus venas corre néctar Y tus brotes yerguen hacia el sol. que te hace estremecer.

Al mismo que te incita

Ensordecedor silencio, aparente quietud

cuando os pregunto, cuando os miro.

Tan solo algún reflejo ven mis ojos. ¡ que ciegos s¡ solo quieren ver lo aparente.

Por vuestras venas ruge y fluye la vida. En vuestro vientre emerge vida por doquier.

la humildad de la tierra. La paciencia de la montaña.

La alegría de un niño. La inocencia del Ser.

La bondad del sol.

Escritos por Aurea Vives, (registrados en la propiedad intelectual)